Día 4 de ayuno: Vulnerabilidad, el valor de la vida y el amor

Escuela Enrique Aguilar

Tristeza, dolor, aceptación… Estoy en el cuarto día de dieta de preparación para el ayuno, mi cuerpo lo agradece.

El 23 de febrero de 2020 mi madre sufrió un derrame cerebral grave, sin buscarlo ni pedirlo se me puso enfrente su probable muerte. Y no hay nada como la muerte para encontrarse con lo esencial. De repente todo lo que era importante dejó de serlo y se hicieron figura dos cosas esenciales en mí: el valor de la vida y el amor.

En estos días de confinamiento todos estamos en contacto con la muerte y esto es lo que hace especial este momento. Y no me refiero solamente a la muerte física por la enfermedad, me refiero a todo tipo de pérdidas: libertad, dinero, planes frustrados, trabajo, el contacto físico, el contacto con lo amigos y seres queridos….

Yo creo que todo lo que estamos viviendo tiene un propósito. Si te fijas este contacto con la muerte de forma colectiva nos conecta con la vulnerabilidad y, desde la vulnerabilidad, podemos acceder a lo que es esencial: el valor de la vida y el amor.

Nuestra civilización ha vivido hasta ahora como si fuera invulnerable, prepotente y arrogante frente a la naturaleza y a la vida en general. Vivíamos de espalda a la muerte, como si fuéramos a vivir para siempre, y desde ahí nos hemos tomado el derecho de saquear el planeta. Nuestra arrogancia nos ha llevado a salirnos del ritmo natural de la vida para activar un ritmo loco que solo nos conduce a la autodestrucción por estrés y enfermedad.

Yo creo que es necesario que miremos a la muerte de frente, no para luchar contra ella y derrotarla, esto es más de lo mismo, necesitamos mirar a la muerte con humildad para sentir lo vulnerable que somos. Una sana vulnerabilidad que nos conecte con el corazón, para desde ahí valorar la vida por si misma, estoy vivo, soy vida.. qué maravilla!. Necesitamos esta sana vulnerabilidad para darnos cuentas que nos necesitamos, que el individualismo hay que trascenderlo para incluir al otro, para sentirnos parte de un todo más grande. Cuando esto sea así estaremos preparados para construir una sociedad más evolucionada, una sociedad que se responsabiliza de los daños que causa y los soluciona.

Hoy, como muchas otras personas, mi padre con 79 años de edad está confinado. Lleva tres semanas solo en su casa mientras su mujer, que recién ha salido de un coma de más de 20 días, está sola en una habitación del hospital. Hablando por teléfono, mi padre me contaba que todos los días hace una tabla de ejercicios y también un tiempo de bicicleta estática: «Me quiero mantener en forma, me siento como un jugador de fútbol que está en el banquillo y que se prepara para cuando lo llamen a jugar. Tengo que estar bien para cuando acabe todo esto pueda cuidar a tu madre». Yo le dije que era una buena motivación para mantener su salud y el me dijo: «la única motivación«. Cuanto amor.

Creo que estamos en un buen momento para re-cordar cuales son las cosas esenciales de la vida. Me dan ganas de gritar ¡RECUERDA!

  • Recuerda! estás viva, disfruta de respirar, disfruta de sentir, disfruta…
  • Recuerda! la vida te rodea párate a sentirla, qué maravilla!
  • Recuerda! no eres el centro del universo, formas parte de un todo y esto es maravilloso. Formas parte de tu familia, de tus amigos, de la naturaleza, del universo y de un propósito de vida y, si no puedes sentir que formas parte, haz terapia, pide ayuda, haz cursos, haz lo que tengas que hacer por tu bien y por el bien de todos. Que tú crezcas a mí me importa, formamos parte del mismo destino.
  • Recuerda! lo pequeño y simple tiene un valor inmenso: el rayo de sol que toca tu piel, la florecita que se hace camino, jugar con tu hijo, escuchar a un amigo, un pajarito cogiendo una brizna de hierba para construir su nido, una caricia, una sonrisa, un compartir…
  • Recuerda! la muerte forma parte de la vida, todo está en movimiento y en continua transformación. La pérdida duele, el dolor también forma parte de la vida. Aceptar es el camino que hay que explorar. Aprender a decir con amor adiós y gracias a lo que se fue, nos dignifica y da sentido a la existencia.
  • Recuerda! lo esencial es el afecto, lo que nos mantiene unidos. Y, lo esencial, hay que cultivarlo, hay que regarlo y abonarlo

¿Qué vas hacer tú hoy para cultivar lo que es esencial en ti?

Si te apetece compartirlo, puedes hacerlo al final de esta página

Gracias por leerme

Un abrazo

Enrique Aguilar

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10 Comentarios

  1. ICO

    Un abrazo grande y reconfortante, Enrique.
    Me encanta leerte y sentirme conectada a todo esto que escribes.
    Besitos para la familia,
    Ico.

    Responder
  2. Maite

    Que agradable sensación, como una brisa de aire fresco a todo lo que estamos viviendo

    gracias

    Responder
    • Jose Navarrete

      Hola Enrique. Gracias por este sentir tuyo en forma de palabras.Me ha emocionado especialmente la motivacion de tu padre.
      En el.dia de hoy me he propuesto seguit cultivando la meditació para que tambien incluya a todas las personas sea quien sea y vengan de donde vengan.
      La meditació me hace sentir que «si, se puede» y mi mente racional me dice que dude de algún tipo de aprendizaje por parte de la humanidad.
      En eso estoy.

      Un abrazo

  3. Yolanda Gispert

    Hola Enrique!…en estos momentos siento profundamente lo que dices.
    Te envío un abrazo grande!!. Deseo que tu madre se recupere pronto. Qué bellos tus padres!! Cuánto Amor!!

    Responder
  4. JULIA

    Pues sí Enrique. Como pasa muy a menudo los humanos necesitamos del contraste y la dualidad para poder constatar la dos caras de la moneda. De echo solemos estar en el borde, fruto de esa invulnerabilidad de la que hablas; en cualquier momento se podía girar. El reverso es amargo y duro, pero también necesario. En nuestras manos está volver a darle la vuelta. Lo que me cuestiono es si este aviso va a ser suficiente para agitar consciencias, deseo de todo corazón que así sea.
    No sé si la humanidad tiene remedio, no lo podemos saber, lo que está claro es que nuestro planeta necesita del trabajo y colaboración de todos, necesita renacer en valores mucho más amables y generosos, basados en la comunidad y en ese todo al que te refieres. Conmueve sentir la vulnerabilidad del alma, de tanto amor como sentimos por los que nos son más próximos. Hemos crecido separándonos de aquello que parecía que no nos era cercano, aquello que no nos afectaba personalmente, en realidad fruto de lo que no deja de ser un mecanismo de defensa poco maduro: si me escondo, no me pasará a mí (puro miedo).
    Pues ahora la vida nos está diciendo que lo que te pasa a tí, me pasa a mí, que si tú pierdes, yo también, nos está clamando el todo que todos formamos.
    Deseo de todo corzaón que aprendamos de todo esto, que por fin sintamos ese todo que en realidad somos.

    Te envío un abrazo enorme.

    Responder
    • Escuela Enrique Aguilar

      Gracias Julia por tus lindas palabras, yo también deseo de todo corazón que aprendamos, creo que ya lo estamos haciendo. Un abrazo

  5. Li

    Che Enrique, leer esto que vos escribiste hoy me emocionó de una manera muy profunda. Abrió mi mente y mi corazón a nuevos pensamientos y reflexiones. Llenó mi alma de mucha paz. Te agradezco que compartas esto tan íntimo que hoy enriqueció mi ser. Te mando un abrazo desde Argentina, donde rezamos mucho por el mundo entero en general, y por España en particular, la tierra de la mayoría de nuestros ancestros, y en la que vive muchos de nuestros hijos

    Responder
  6. Reyna

    Hola Enrique,
    Primeramente decirte que alegra mucho que tu madre se esté recuperando, tu artículo ne ha gustado mucho porque en la realidad todos somos vulnerables unos más otros menos solo que la gran mayoría lo esconde detrás de sus máscaras. Sin embargo, yo sentía culpa por no poder ocultar mi vulnerabilidad porque carecía o carezco de inteligencia emocional siempre comparándome con personas que supuestamente se mostraban muy ecuánimes hasta en momentos difíciles.
    Eso quiere decir que hoy la igualdad por fin ha llegado, nuestra vulnerabilidad se respira en las noticias, en la calle, en las redes sociales, en todo el mundo, hoy todos tenemos miedo de enfrentarnos con la muerte, con la perdida física o material, por un instante nace una hermandad entre seres humanos y países que tienen conflictos de cualquier índole y están actuando solidariamente.
    Hay dos reflexiones que quiero hacer, la primera es que no sabemos a ciencia cierta el porque de esta pandemia, que tenemos que aprender de todo esto, hay muchas hipótesis tanto científicas como espirituales la verdad sigue siendo un misterio, hoy yo no siento miedo porque en el pasado me he enfrentado a las perdidas físicas y materiales, sin embargo, siento bondad por aquellos que lo están padeciendo ahora y comprender que ser vulnerable no es bueno ni malo pues eso forma parte de la vida y simplemente no lo sabíamos y no es ninguna limitación para seguir abrazando la vida y seguir luchando por encontrar tu propósito de vida.
    La segunda reflexión, es que los países somos como los seres humanos, también la vida les sacude y los lleva a tocar fondo para que sus dirigentes y los pueblos aprendan la lección y creen una conciencia colectiva.. “Será que llegó el momento de la inclusión, de la integración de los pueblos?…¿Será que el amor, el perdón y la bondad han tocando nuestras puertas?…
    Un abrazo y ánimo!..

    Responder
  7. Vanessa

    Buenas noches, me encanta leer todo lo que mandas, me haces sentir mejor. Te soy las gracias por hacerlo.
    Me falta el día 2 y 3 me lo puedes mandar porfavor. GRACIAS UN SALUDO

    Responder
    • Escuela Enrique Aguilar

      Hola Vanessa

      Gracias por tu feedback, es reconfortante saber que te hace sentir mejor.

      No tengo el 2 y el 3, el asunto es que me propuse un ayuno de 21 días e ir escribiendo un artículo cada 3 días. El próximo que ya lo he enviado es el «día 7 de ayuno: …y todo se paró»

      Un abrazo

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