El estilo de vida de nuestra civilización nos empuja a poner la atención en el juego de la producción-consumo. Pareciera que eso es todo, es como vivir en blanco y negro, de ahí surge el estrés, la codicia, la competitividad agresiva, la dominación y la ambición de poder. Nos olvidamos que lo importante es cuidarse y cuidar, dar lo mejor de uno mismo a los demás, sentir la fraternidad, la libertad…
Para que lo mejor de nosotros fluya es necesario aprender a conectar con nuestro centro. En este vídeo hablamos que cuando estamos centrados sentimos la vida, es entonces cuando podemos percibir la vida en sí misma con todos sus colores.

